
Aspanias siempre ha dado especial importancia a su consolidación como entidad netamente asociativa, por lo que ha buscado otorgar un protagonismo decisivo a sus socios.
Al principio el protagonismo era absoluto porque Aspanias era una ilusión conjunta de padres y madres que, con más voluntad que medios, intentaban buscar una salida a las dificultades con las que se encontraban: ausencia de recursos, estigmas sociales, desconocimiento, rechazo,…
Con la puesta en marcha de la Fundación -como herramienta de gestión-, la asociación ha recuperado en cierta medida su esencia de movimiento asociativo, desvinculándose de la gestión de centros, y quedándose con servicios de atención amplios y transversales a tres clientes, que cuentan con unas necesidades muy diferenciadas:
Las familias, en la idea de prestarles apoyos de todo tipo (orientación, psicológico, formación, etc.) para cubrir sus necesidades.
Las personas con discapacidad intelectual, para hacer efectiva su inclusión en la sociedad a través del ocio, la cultura y el deporte.
Los socios, con el fin de que desarrollen un sentido de pertenencia a la Asociación, y formarles como socios activos en la misión de la misma.